Una final con un final feliz.

Lo sabíamos. Sabíamos que podíamos, creímos en éllo. Sabíamos que no iba a ser nada fácil. Y sabíamos que teníamos una oportunidad única, que si no la aprovechábamos quizá no volvería. Y como lo sabíamos, lo hicimos, hicimos historia. Esa que sólo la hacen los grandes, los de arriba. Y lo hicimos, nos convertímos en grandes. Fuimos temidos, y a la vez apaleados. El miedo salió en forma de ira, esa que llenaba el cuerpo de un titularísimo once de Holanda. Y supimos sus intenciones. Unos queríamos jugar, porque sabíamos que jugando se gana, pero otros, en cambio, sabían que éramos superiores, que así no iban a llegar a ningún sitio. Buscaron mil y una estrategias, intentaron ir a la contra, pero no les salió. Sabían que aunque sólo fuese una pequeña y remota posibilidad, se podía ganar jugando peor, pero con lo que no contaban, es que eso ya había pasado anteriormente, y que tras ver las consecuencias, no se iba a volver a repetir. Y lo intentaron, intentaron parar el juego a base de patadas. El árbitro, parecía estar ausente por momentos, haciendo en otros una interpretación demasiado personal del reglamento, lo que les ayudó bastante. Y nos perjudicó, nos perjudicó porque nosotros quisimos tocar, jugar limpio, no nos merecimos ese número de tarjetas, nos merecimos un poco más de respeto por parte de un árbitro muy poco imparcial, no merecedor de pitar una final de la copa del mundo, pues nosotros no teníamos la culpa de las réplicas de enfrente, de que pegasen hasta decir basta, y de que decidiera no sacarles del campo. Y tuvimos que esperar. Tuvimos que esperar para ganar, y el partido se acabó, y pese a estar cansados, luchamos. Luchamos para conseguir lo que queríamos, y pasó la primera parte de la prorroga, y seguimos luchando en la segunda, y llegaba el final. Pero entonces, solamente entonces, es cuando la gente saltó, gritó de alegría. Y ¿por qué? Porque uno de los más grandes del campo, posiblemente el más grande, ese que hace poco más de un año metió a su equipo en la final de una Champions, ese que aunque no suele marcar  llevaba una camiseta dedicada a su gran amigo Dani Jarque, recientemente fallecido, lo hizo, y marcó. Iniesta marcó el gol más importante de toda su carrera, ese del que se acordará toda su vida, el que le dio a su país un Mundial, esa estrellita encima del escudo de su camiseta. Y el Mundial de Sudáfrica se terminó, el que será recordado por los fallos de los guardametas, por los goles en fuera de juego y por un gol fantasma, una mano en el area, un balón excesivamente ligero… y un campeón, España. A veces ganan los buenos.

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Déjame explicarte.

Ya lo sé, lo sé, por mucho que me lo quieras repetir. Sé que muchas personas creen que el número 13 trae mala suerte. Y como lo sé, voy a intentar explicarles que están un poquito equivocados, mirad. España es la decimotercera vez que participa en un mundial. Nunca había llegado tan lejos en su historia, y sí, tras trece mundiales ha llegado a la final. Quizá, y sólo tal vez quizá, el número 13 se convierta en nuestro número, el número de todas aquellas personas que por una razón u otra, nos guste el futbol o no nos guste, por cualquier motivo, queremos que España hoy gane. Tal vez porque creemos que se lo merecen, o porque queremos conquistar desde nuestra imaginación el mundo de una forma u otra, o porque por una vez queremos decir lo que podemos ser: campeones del mundo. Y toda esa ilusión, esa que va desde el niño más pequeño que ni siquiera entiende lo que es un fuera de juego hasta aquellas personas que sufrieron en el mundial del 82, cuando Alemania nos eliminó de nuestro propio mundial, saldrá. ¿Y sabéis por qué saldrá? Porqué salió cuando marcamos el primer gol a Honduras, o el segundo, y cuando llegamos y ganamos a Chile, y tras haber perdido el primer partido ante Suiza, quedamos primeros de grupo. Y salió cuando llegó el gran equipo de Queiróz, con su gran estrella Cristiano Ronaldo, y nuestra selección hizo que ni se le viera en el campo, y Villa marcó. Y más tarde ganándole a Paraguay, con Iker parando un penalti, del que le aconsejó Reina, y Villa volviendo a marcar. Y pasamos los malditos cuartos. La gente, gritaba, cantaba, lloraba de la ilusión… hiciéramos lo que hiciésemos ibamós a hacer historia. Y lo sabíamos, sabiamos que no iba a ser nada, pero que nada fácil. Y encima enfrente estaba la gran Alemania. Y comenzó el partido, y nos lo creímos, y salió. Otra vez había salido la ilusión ¿y por qué? Porque llegó el gran Puyol, ese defensa veterano de la selección, y sacó su cabeza, llena de planos e ideas de como parar a Özil o a Klose, y marcó. Y el árbitro pitó el final del partido. Estabamos en la final, y hoy estamos en la final. Tres días después de haber ganado a Alemania nos encontramos en Johannesburgo, la ciudad más poblada de Sudáfrica, a escasas horas de comenzar la final contra Holanda en el Soccer City, y sabiendo que, si juegan como saben, si se creen que pueden hacerlo, si salen al campo sin cobardías, si salen con humildad y con respeto hacia el contrario, podemos. Y no solo lo digo yo, lo dice toda España, e incluso gente, que aunque no sea español lo cree, aunque le cueste, y aunque no lo diga. Y ¿por qué no?, hoy puede ser un gran día para muchos.

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Tarea 12: El Lazarillo de Tormes

Este libro cuenta la historia de un chico que sirve a distintos amos que le tratan mal, perdiendo éste su inocencia y aprovechándose de ellos.

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Tarea 11: Un limerick y un haiku

Queridos lectores:

Esta semana tengo que escribir de tarea un limerick, si no sabéis lo que es os pongo un enlace aquí. Os lo escribo a continuación:

Un pequeño muchacho de Pamplona

se compró unas zapatillas de lona

y como le hicieron varias ampollas

metió los dos pies en una gran olla

al tiempo que pasaba la fregona.

Ahora os voy a poner un ejemplo de haiku. Como antes, si no sabéis lo que es, os lo pongo aquí. Lo podéis ver abajo:

Tu voz esperé,

los ojos se me abrieron,

te eché de menos.

Espero que os haya gustado.

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Tarea 10: Historia de un cuadro.

Miriam llevaba días en la misma postura, tan solo la cambiaba para dormir. No es extraño este hecho, puesto que era la única que había salido con vida de su familia de los campos de concentración de Auschwitz. En la habitación del hospital psiquiátrico donde se encontraba tan solo había una ventana, por la que se pasaba mirando horas y horas… No le decía a nadie lo que le pasaba, pero sus ojos la delataban. Cada mañana iba un joven a verle. Cuando lo veía sus ojos brillaban como soles y aparecía una gran sonrisa en su cara… Era el único momento del día en el que se la podía ver feliz, pues después de tener ese pasado no le quedan ganas de nada…

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Tarea 9: Diario de Scott.

Cada día es más complicado continuar… Mis hombres fallecen a causa del frío y yo no puedo hacer nada para ayudarlos. Cada minuto que pasa es más complicado llegar al siguiente depósito, pues las condiciones meteorlógicas empeoran y nosotros estamos más débiles… Todas las noches me acuesto pensando, ¿Será mañana el día? Sí, ese día que nadie quiere que llegue pero por desgracia a todos les llega. Cada día pienso en mi familia, y me pregunto si los volveré a ver… Aunque  quedamos pocos, todavía tenemos esperanzas de sobrevivir, pero no muchas.

Bueno, ya no puedo escribir más, vamos a partir hacia el siguiente depósito. Por favor Señor, ayudanos a llegar y cuida de mis hombres, para que lleguen sanos y salvos…

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Tarea 9: Anuncio.

Se buscan modelos para ir al centro de Groenlandia.

Propósito: Nuevo catálogo de “Mode”.

 Salario bajo, riesgo de hipotermia  y largas horas de trabajo.

En caso de un buen reportaje fotográfico fama asegurada y paso por platós televisivos.

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